domingo, 11 de noviembre de 2012

Extranar



Ocurrió ya hace unos meses, en un modo realmente inesperado, al menos para mi.

Mis queridos viejos, lamentablemente ya partieron.

Primero la gorda, y como generalmente pasa, cuando menos lo esperábamos, cuando esperabamos la mejoria definitiva. 

Luego, la partida del gordo, en un punto era previsible. Toda una vida de lucha juntos, nos hacía pensar, en el lugar más extremadamente lejano de nuestro deseo, que  su enorme corazón, a pesar de ser fuerte y poderoso, no resistiría mucho tiempo la ausencia de  su gorda eterna.

Y así, también el gordo partió. Y no creo que haya sido su salud el motivo de su “bajarse del ring”, sino el más profundo deseo de su corazón. 

El amor que sentía por todos nosotros, sus hijos, era inconmensurable, inquebrantable; nunca ninguna circunstancia o hecho, aun las realmente grave, modifico en  nada su amor de padre; y siento que fue por eso que decidió lo que decidió.

El gordo sintió que ya estaba hecho, que ya era tiempo de estar nuevamente con la gorda.  Fueron tan solo cuatro meses, para nosotros, para él, fue la vida misma.

Aun no estábamos repuestos de lo de la vieja, cuando tuvimos que pasar por lo del gordo; pero bueno el sentido de su vida ya no estaba aquí en este mundo, y el tenia el juramento eterno de estar junto a la gorda en las buenas y en las malas. Le toco la mala y cumplió, como espartano que era.

Nos regalo cuatro meses de yapa, como para acompañarnos en el dolor por la gorda.  Férreo, estoico, enorme, nos ayudo a entender la partida temprana de mama, luego, como todo un caballero, se hizo cargo de su juramento y fue en su encuentro.

Seguro, que también fue a decirle a la vieja, que nosotros estábamos bien, que nos habíamos unido más y que estábamos apoyándonos como correspondía a la familia que ellos habían forjado.

Porque estoy más que seguro que la vieja estaría intranquila allí arriba sin noticias nuestras, y sin poder saber que estábamos haciendo con nuestras vidas.

Ahora están juntos, como siempre.

Chau gordita del alma. Chau gordo querido. Los extraño mucho.

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